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Los simuladores médicos: ¿Cuál es su historia?

Los simuladores médicos: ¿Cuál es su historia?

Hoy en día se habla mucho de simuladores médicos o maniquís de enfermería, como muchos les conocen, pero pocas veces nos preguntamos ¿Cómo empezó la simulación? Para esto te presentamos una breve historia de la evolución que han tenido los simuladores hasta la actualidad: 

 

Primero lo primero, ¿cómo se define? De acuerdo al documento del “Origen del uso de simuladores en Medicina” por Rolando Neri “La simulación es una técnica que reemplaza y amplifica las experiencias reales, evocando y replicando aspectos sustanciales del mundo real de manera interactiva.” En medicina ha sido utilizada para reproducir experiencias reales de pacientes a través de escenarios adecuadamente guiados y controlados.

 

El primer simulador que aparece en la historia no se desarrolló a partir de alta tecnología, si no de un artículo que pudiera funcionar para practicar fuera de la realidad. En el siglo II el médico Susruta utilizaba melones para aprender y transmitir las técnicas de  aplicación de vendajes e incisiones básicas. Posteriormente en el s XVII en Paris, Gregorio padre e hijo desarrollan el primer maniquí obstétrico hecho de una pelvis humana y de un neonato para simular trabajos de parto y procedimientos ante complicaciones. Esto sin contar otros métodos que se usaron desde inicios de los tiempos para detectar rasgos físicos o enfermedades con figuras de barro o practicar procedimientos como incisiones y suturas en pieles de animales. 

 

Pero la simulación Médica como tal, nace en la segunda mitad del siglo XX con maniquíes más sofisticados como el modelo de Asemund-Laerdal que en 1950 junto con un grupo de médicos anestesiólogos y una fábrica de juguetes desarrolló un modelo de reanimación cardiopulmonar al que llamó Resusci Anne, un simulador de bajo costo, pero efectivo para desarrollar habilidades y destrezas psicomotoras.

 

Y después con SimOne, desarrollado por Abrahamson y Denson a finales de la década de los sesenta que presentaba ruidos respiratorios y cardiacos, y pulsos carotideo y temporal, es decir aún más avanzado.

 

Pero en México se introduce de manera más formal en 2003, cuando el Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán”, crea el CEDDEM (Centro de Desarrollo de Destrezas Médicas)

y posteriormente con la creación en el 2005, del Centro de Enseñanza y Certificación de Aptitudes Médicas (CECAM) por la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

Desde entonces la simulación a recorrido un gran camino y aún falta mucho por recorrer. Hoy en día existen simuladores que parpadean, respiran, lloran, sudan y sangran, con pulso y latido cardiaco e incluso tienen signos vitales. Y seguramente la tecnología seguirá avanzando y cada vez más la simulación será parte de la preparación de profesionales de la salud para atender más pacientes y atenderlos mejor.

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